Alimentos anticancerígenos: ¿hay que creerlo todo?

alimentos contra el cancer

Por desgracia, vivimos en una era en que enfermedades como el cáncer están muy presentes en nuestra sociedad.

Cada vez existen más estudios que relacionan los malos hábitos alimenticios, el consumo exagerado y continuo de alimentos basura y también el sedentarismo, con la presencia del cáncer.

Por ello, cada vez son más las personas que toman conciencia de su alimentación, procurando evitar dentro de lo que se pueda, los alimentos considerados como tóxicos.

Los alimentos son nuestra gasolina de cada día, y en función de la calidad de los mismos nuestras “tuberías internas” estarán en mejor o peor estado.

¿Existen alimentos anticáncer?

Sí es cierto que hay determinados grupos de alimentos que, tras corroborarlo con varios estudios reales en personas con la enfermedad, han comprobado que poseen ciertas propiedades que evitan y previenen la aparición de células cancerígenas.

Este sería el caso de determinados tipos de hongos (uno de los alimentos más antiguos que existen en nuestra civilización), de los cuales a día de hoy ya se comienzan a utilizar algunas especies (reishi, shitake, maitake) como tratamientos, no solo para su prevención, sino también para combatir la enfermedad.

Seguramente todos también hemos escuchado hablar del brócoli como alimento anticáncer, ya que tras varios estudios, se demostró que debido a la presencia de sulfurafano, se retrasaba la aparición de los tumores así como se incrementaba la intensidad de la lucha en caso de enfermedad.

brocoli contra el cancer

El Ayuno Intermitente ayuda a la prevención de enfermedades como el cáncer

La explicación es muy sencilla. Está demostrado, que existe una gran relación entre el nivel de toxemia interna de un organismo (esto es la cantidad de toxinas y residuos acumulados en los diferentes sistemas orgánicos), con la aparición de diferentes patologías, entre ellas el cáncer.

Pensemos en la cantidad de excesos de todo tipo que llevamos cometiendo a lo largo de los últimos años de nuestra vida: comidas, bebidas, medicamentos, alcohol, tabaco y cualquier otro tipo de sustancias tóxicas. Aunque el organismo, ponga en funcionamiento sus sistemas de limpieza y depuración a diario, si lo sobrecargamos de forma habitual, será imposible drenar todo lo necesario. Por tanto, todos estos residuos quedarán acumulados en nuestro interior, en diferentes partes de nuestro cuerpo.

Pensemos por ejemplo en cómo la placas de colesterol malo (LDL), se adhieren a nuestras arterias y venas, hasta que llega un punto que ya se saturan, las placas se desprenden, y se producen los peligrosos trombos, que llevan a un infarto.

El ayuno es aquel período en el que proporcionamos descanso suficiente a nuestro sistema digestivo, evitando la ingesta de alimentos sólidos y permitiendo así que se activen todos los mecanismos necesarios, para que el organismo pueda ocuparse de sí mismo sin necesidad de tener el trabajo extra de lo que le llega del exterior.
De esta forma, la depuración y eliminación de residuos será máxima.

Ayuno Intermitente: el gran aliado

El Ayuno Intermitente permite que se cumplan estos periodos de ausencia de alimentos tan necesarios, evitando la sobrecarga de los sistemas y favoreciendo un proceso de limpieza interna a diario.

Además nunca estaremos más de 24 horas sin ingerir alimento, y siempre se permite el consumo de líquidos sin calorías como agua o infusiones y café sin azúcar.

Con esto se demuestra, que en muchas ocasiones, está en nuestras manos la responsabilidad de nuestra propia salud, y somos nosotros los que tenemos que tomar conciencia de los que nos llevamos a la boca cada día, ya que esto podrá condicionar nuestro bienestar futuro.